sábado, 13 de febrero de 2010

DESANGRADO


Desestabilizas la flor
con el pie herido
y arrullas mis torpezas dulces
con un ojo robado,
desbordas mi casa
en una gota de tu pecho


Lluvia rabiosa murmura
en la risa ahogada
del ave de los caminos.
La soledad procura
roer los silencios
de tu zapato llagado.
Reverdezco los sueños
que dejaste regados,
tendría que amamantarlos de nuevo
para que no se sequen
como limones ungidos.

Regurgito la melaza oscura de tu amor
Y me escondo en tu carne de
Arena que inflama el paisaje de la duda,
se arrastra en los labios del Pistilo
destierra un cardo y un tenedor.

lunes, 26 de octubre de 2009

TRES MUSAS


Me gusta la hija del carnicero,
su joven carne, sus muslos en flor,
sus labios domados,
la médula de sus rojos goces,
me gusta darle un guiño insinuante
para que me rebaje medio kilo de huesos
y más tarde desmembrarla con besos.


Me gusta la mujer del verdulero,
sus ojos lujuriosos de apio, sus ojos de aguacero,
su olor a hierba buena, sus cebollas trémulas,
me gusta fundirme en su pulpa de tomate
y perderme en sus cáscaras dulces y en sus hojas de sudor
cuando su marido se ausenta y juega a las cartas.


Me gusta la hermana del panadero,
sus hombros de harina loca,
sus trigales y cascadas en cabellera,
sus labios de pan, su risa que muerde mi aroma,
me gusta amasarle los pechos, los poemas y las migas,
saludarle al amanecer y verterla en levadura de besos
que la hornean, la elevan y la inflaman.


Mis tres musas de barrio o de mercado
se juntarán algún día para darme paliza
o hacer una conjunción de placer
en mi viejo colchón que rechina de prisa.

lunes, 31 de agosto de 2009

ODA A UNA VENDEDORA DE FLORES





Tus manos tan huancaínas,
tan cusqueñas o apurimeñas
de corolas abiertas,
tan nacida
en el centro
o en el sur del Perú,
han tocado
las entrañas de la mañana,
el aroma multiplicado
en las miradas,
con los pistilos en los poros,
en los puentes de tu risa volada,
en las veredas de flores desperdigadas
con los deslumbrantes tallos
que son tus brazos fuertes,
con tus galateas
de hojas cebradas,
amarillas o blancas en la piel
para oxigenar
un salón de clases.


Tus ojos de hortensia
me miraban
con su risa lila y rosada,
tu presencia de abeja
se metía en la nariz
con presión de rosas cautivas,
en ramos ofrecida,
para el amor o la partida
que riega los campos o las pupilas.


Estás inundada de vendedores,
de olores humanos que se combinaron
desde las axilas con trementinas
con la humareda de Evitamiento,
con la neblina y el orín de los tallos superpuestos,
con los camiones que traen
tus talados y libres perfumes
de flores que esperan
una efímera belleza
en medio de la mesa,
agotada de días,
dando lo mejor de sus esencias
antes de perecer
en los brazos de la amada,
antes de que las rosas rojas
sean negras orejas
y las gracenias se contraigan
con un corazón de porcelana
y el agapanto se cierre con el llanto del foco
y la achirana deje su última carta en la hondonada
y los demás follajes verdes se queden desnudos
con trajes marchitos.

Pero yo regresaba para ver
tu gesto de dalia pequeña,
tu nariz de florecida cupea,
tus mejillas de clavel cerrado,
tu mentón de caprichosa gardenia,
tu cabellera de luminosa bromelia,
tus dedos de coqueta hierbera,
tus labios de balsamina
y tu boca de zinia salvaje
que floraba un beso
en mi sudor de jardinero.

jueves, 20 de agosto de 2009

CONGELADO DELIRIO


Es como si hubieras muerto
o como si te hubieses congelado en un nevado
esperando el regreso del verano.
Solo queda tu silencio tan frío
que me hiela la sangre
dónde estás mi flor de fuego,
solo tengo un pétalo en la mano
y es todo el tiempo
que fui feliz contigo.
me cortas el pecho y la comunicación,
abro mis entrañas
y solo hay lodo y árboles rotos,
miro los recuerdos y quiero tu sonrisa
reconciliándose con las palomas.

Saco de tu corazón
mucho empeño y cansancio de días,
desbordes de pájaros y de llovizna
tus palpitaciones de volcán o de riachuelo,
tus ojos se cierran y me amarran al olvido.
Quieres romperme, desarmarme con tus silencios,
guardar mis besos en una cueva o en el hueco del ozono,
pero te amo en la margen izquierda o derecha del delirio,
en el sufrimiento y en el cariño
que puede unir al lado tuyo.

jueves, 6 de agosto de 2009

ODA A UNA NUBELOSA


Polvo maravilloso
que se revuelca
en una cama de energía
con tus labios de universo
que se expanden
en mi piel de estrellas,
me recorren tus erizadas manivelas
tus manos de flores hambrientas.
Naces de una supernova herida
como un orgasmo
de rosas y perlas de luz
con beso y remolino
ardoroso en tu sexo


Huracanadas caricias
y cálidos estremecimientos
de células
te van poseyendo,
venas cosmicas
se abren
con la sangre
de tus elementos rendidos
en el Ojo de Dios,
tu centro convulsionado
es eclosion de girasoles
ardientes
que dan origen
a la trémula serpiente
que se deja su radiación
tan azul en tus entrañas
estelares,
en tus movimientos
de yegua densa
y sobrecargada.
Polvo eres
y en polvo te convertirás
desde los pilares
de la Creación,
en la conmoción
de tus agonizantes estrellas,
en tus jazmines luminosos
que paren
latidos de Orión
y danza de Cangrejo,
eres pezón de estallido
y abertura de rayo,
nube atravesada
de planetas desesperados
por formar tu cuerpo
rendido
y maravilloso.

miércoles, 27 de mayo de 2009

CEPA PARA UN CANTO CONTAGIADO


Temida escarcha que derrumba montaña de bocas
y acecha a espaldas del cerdo que vuela y del elefante que escapa
y rompe los cardos de una llamada humana
estás intranquila como una estrella a punto de romper su cascarón,
te escondes de los otros como si fueran infectos
de esta crisis con cepa y escapulario
de barras al comienzo
con detector de calenturas
para pasar el simple hilo del corazón en la madeja.


Es la clonada intermitencia de faros y ojos,
de fetos azules que intentan salirse de tu arteria,
e impiden los viajes y el sueño cercado con llaves ingentes,
estornudas tu miedo, ese invisible monstruo que te aleja del otro,
es un canto de clavículas dolientes, de alegrías cojas que sostienen otras
con un bastón y con una gota de saliva ultramarina.

No hay nadie sin una paleta en la lengua
sin un color en el rostro, sin ser pasajero o paseante
sin un abrazo fiel, sin una sonrisa completa, sin una conversación
las calles están más solas que las olas de aire
los árboles se cierran de floemas y de cuellos encogidos
de ramas con pájaros escondidos
los habitantes de la gran ciudad
están ocultos en su caparazón de pánico,
como si una bomba bacteriológica
hubiera caído en sus corazones,
en el temblor de sus vísceras, en su saliva llagada
en su sílaba involucrada con el espanto estornudado,
el cielo anudado que va por ahí como fantasma
y cierra sus ventanas con mascarillas.
Ya no quieres estar
sentada en una banca del parque, en un por qué de revelaciones,
la única rebelión es de los virus sin segmentos ni miradas alternas,
no respeta tu depósito bancario
ni tu apellido inclinado ni tu sexo de contrabando,
el agua te empuja a ser lluvia y no simple nube marrón,
el mar te pide su azul perdido en tu baño,
el sol se hace incrédulo y te asa primaveras a la parrilla,
la Tierra quiere verde en el rayo de sus costillas,
y te huracana la lengua de fogata fabril
y la quemadura del árbol que grita.

La cepa recrudecida
canta como un gallo sin contacto,
como un holograma de besos desfigurados
o una silla que se entierra en la espalda,
estás inquieto como un libro sin fondo,
como un roto sin músculos,
haces cola en la cola del can,
en el rabo del pan, en la migaja transada,
en la imaginaria acción que devoró las islas, las casas, las rifas,
sortearon el cielo y la cepa que reniega te manda sus bonos con rampas.

Hay que buscar una vacuna
a este revuelo,
hincarle en sus mitocondrias
las ganas y la fuerza
de no perder la desbordada esperanza.

miércoles, 6 de mayo de 2009

FLORES ARRANCADAS DESDE EL PERONÉ


A Marian Raméntol



Tus poemas son crudos
y pasan por el embudo de mi garganta,
me llenan tus flores arrancadas desde el peroné,
desde el inflamado pulmón
que te respira a la distancia y su no sé
que vacía del metro el esternón
de las aves que caben en tu pecho.

Tus poemas tienen lluvia
en sus cráneos multiplicados,
tienen deudas en los agujeros de sus ventanas
y ciclones de arcilla en sus tan abiertas entrañas
que trazan un curvo horizonte de magma.

Tu mano empuña su palabra
como un puñal en la frente,
como un girasol que atraviesa
el vidrio de la luna tuerta,
alquílame tus sueños
y redondea mis uñas en tu dorso uterino
y arráncame el tallo de la soledad
con puentes incrustados en la piel,
con ríos colgantes y panes
que piden crédito para su duda de harina.



Tu sílaba maldita copula
con el hiato de los entreverados
cinceles que empujan
corceles de fruta,
ligamentos de yegua en la bruma.

Detrás de la puerta
eres una niña que zumba;
recostada en la ventana,
una abeja que escribe
en los pistilos,
y que vuela
a la horca de papeles volados
de ojos morosos con satélites espías
que grabaron la sencillez complicada.

Tus poemas
son paisajes líquidos
con mármoles sombríos
cortezas de árbol en el pubis,
certezas de vida en la boca.